Blefaroplastia (Parpados)

La cirugía de los párpados recibe el nombre de blefaroplastia y trata las bolsas, las arrugas y la flacidez o exceso de piel.

Como toda cirugía estética la intervención está indicada en los casos que la alteración sea un problema para quien lo padece.

No existe, como decía, una edad determinada, aunque es más común a partir de los cuarenta años, y es una de las cirugías a las que con más frecuencia se someten los hombres. El deseo de rejuvenecer y de quitarse de encima ese aspecto de cansancio y enfermedad son las razones principales que llevan al paciente a buscar una solución. En ocasiones, puede ser tanto el exceso de piel y grasa en los párpados superiores que, ocasionando la fatiga de los débiles músculos elevadores del párpado, llega a causar la caída o ptosis de éstos.

Lo ideal es realizar la blefaroplastia cuando aparecen los primeros signos de envejecimiento. Si a la flacidez y bolsas se le añade la caída de la ceja, puede estar más indicado complementar la blefaroplastia con un lifting de cejas (de la región temporal, o sienes). Por otra parte la cirugía de los párpados, normalmente es realizada con el lifting cérvico facial.

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Folletos de blefaroplastia

El Dr. Palencia ha escrito este documento para sus pacientes a fin de que estén lo mejor informadas posible acerca del procedimiento que tienen indicado.

Para acceder y descargar el Folleto de Blefaroplastia escrito por el Dr. Palencia haz clic aquí.

Complicaciones

Muchas de las complicaciones por operaciones estéticas de los párpados pueden ser prevenidas desde la primera consulta, así como la mayoría de las complicaciones en otras cirugías estéticas.

Sin duda como primer paso el médico debe realizar un estudio exhaustivo de la historia médica del paciente, y hacer hincapié en problemas oculares preexistentes, enfermedades de la visión como glaucoma, desprendimiento de retina, cataratas, corneopatías, síndrome de “ojo seco”, lagrimeo, entre otras. Verificar antecedentes sobre enfermedades de la glándula tiroides, alergia, diabetes, hipertensión arterial será fundamental para indicar su control y tratamiento previo a la cirugía.

El control de la presión arterial es muy importante, ya que la hipertensión arterial no controlada puede ser causa no sólo de hematoma palpebral de importancia estética, sino además de generar hematomas retrooculares que pueden comprimir al nervio óptico llevando a la ceguera.

Un interrogatorio previo acerca del consumo de algunas sustancias como ácido acetilsalicílico, antinflamatorios como también de esteroides, deben ser verificados; pues su presencia en el organismo puede causar complicaciones agudas y tardías.

Los pacientes deben tener en consideración que la mayoría de las complicaciones postblefaroplastia ocurren más a menudo en el postoperatorio inmediato y son habitualmente menores, de poca severidad, y transitorias.

Sin embargo existen complicaciones de mayor severidad, llegando incluso a comprometer la visión. La mayoría de las complicaciones son el resultado del trauma quirúrgico y de la agravación de estados preexistentes, de ahí la importancia de reducir al máximo la agresión quirúrgica y realizar una exhaustiva historia clínica y examen físico previo a la cirugía. Las complicaciones de las blefaroplastias se dividen en dos grupos: menores y mayores.


Complicaciones menores

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Malposición de la cicatriz

La mala ubicación de la cicatriz definitiva de la blefaroplastia en el párpado superior es una complicación muy común. Esta debe quedar oculta en el pliegue palpebral superior ya que así cumple con una regla estética importante como mantener la altura y ubicación del pliegue previo a la cirugía, y no distorsionar la apariencia preoperatoria de la cantidad de piel entre las pestañas y el pliegue, y permitir que la cicatriz definitiva quede oculta en el pliegue.

Dehiscencia de la herida

El que se abra una de las heridas de una blefaroplastia no es frecuente, pero puede ocurrir en las primeras 72 horas antes o después del retiro de los puntos. Cuando sucede antes del retiro de los puntos se debe a una falla en la sutura de la piel por deficiencias técnicas o traumatismo sobre el área operada. Si se abre después de la extracción de los puntos es porque se presenta una falla en la técnica de la sutura de la piel que deja los bordes de la herida contactando a través de la epidermis y no del tejido cruento profundo, por retiro precoz de los puntos, o por una excesiva resección de piel que mantiene muy tensados los bordes de la herida.

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Infección

La infección en la cirugía estética de los párpados es extremadamente rara, pero cuando algún sector de la herida queda entre abierta puede ocurrir algún grado de contaminación, sin embargo al aparecer las pústulas éstas ceden con las curaciones diarias y el uso de pomadas con antibióticos para estafilococos, ya que se trata generalmente de infecciones producidas por gérmenes de contaminación local de la piel. E interrogatorio previo a la cirugía debe descartar la aparición repetida de orzuelos y chalaziones, porque puede inducir la aparición de los mismos en el postoperatorio.

Milio

La riqueza en el numero de células y el rápido poder de cicatrización que acompaña a la cirugía en la piel de los párpados, son las causas que determinan la aparición muy frecuente de los característicos milios o quistes de inclusión. Estos quistes se forman en el postoperatorio inmediato dentro de la primera semana o en los primeros quince días, no obstante pueden verse dentro de los primeros 3 meses. Se forman por atrapamiento de la descamación de las células epiteliales dentro de la herida, dando origen a quistes de retención conteniendo material sebáceo. Una de las causas más comunes es la permanencia de los puntos de sutura más allá de las 72 horas de la operación, ya que la rápida cicatrización de los párpados permite crear túneles por donde transcurre la lazada de hilo, que se llenan de material derivado de las células epiteliales formando los denominados milios. La sutura intradérmica puede dejarse más días, porque no atraviesa la piel y sólo unen la piel, por debajo de la epidermis. Tanto los quistes como los túneles conteniendo el material sebáceo deben ser eliminados mediante la abertura de los mismos con un bisturí o la punta de una aguja de inyección intramuscular, permitiendo la eliminación del contenido mediante presión sobre las paredes del quiste.

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Pigmentación de la piel (ojeras)

La cirugía puede agravar el color oscuro de la piel palpebral conocida como ojeras, porque al eliminar las bolsas se produce un hundimiento de la región que incrementa la coloración de la piel; esto puede verse exagerado con el cambio de color producido por el hematoma que inevitablemente se produce como acción de la cirugía. Las características y el grosor de la piel también pueden modificar el color de la piel, ya que cuando es de poco grosor y transparente de traslucir con mayor facilidad los de los colores producidos por la sangre del postoperatorio. Habitualmente el oscurecimiento producido por efecto de los residuos de la sangre en los tejidos desaparece en pocos días, en algunos casos puede extenderse no más de 4 meses. En los casos rebeldes prolongados en el tiempo es necesario recurrir a tratamientos de despigmentación dermatológicos con medicamentos como la hidroquinona.

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Hematomas superficiales

Los hematomas pueden presentarse en cualquier parte de la herida de blefaroplastia, y por lo general no constituyen complicaciones de importancia funcional o estética; si son pequeños pueden ser difíciles de reconocer, pero una vez diagnosticados deben ser evacuados mediante aspiración con una jeringa o drenaje con una hoja de bisturí. En los casos de hematomas más severos, extendidos y de mayor magnitud el tratamiento debe ser la reexploración quirúrgica donde no sólo se eliminarán los coágulos, sino que se reacondicionarán los tejidos afectados completando la hemostasia de los vasos sangrantes; la herida no debe cerrarse herméticamente con el objeto de favorecer la eliminación de sangre y secreción. Cuando permanecen restos de coágulos o detritus sanguíneos en los tejidos, después de la evacuación del hematoma, se corre el riesgo de la organización y fibrosis de los mismos posibilitando la formación de nódulos subcutáneos antiestéticos que pueden perduran varios meses.

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Cicatrices patológicas

El engrosamiento de las cicatrices de los párpados es casi inexistente, y cuando aparece se hace evidente en los extremos de las cicatrices. En estos casos, si es demasiado evidente, se debe proceder a retirar la cicatriz y volver a suturar cuidadosamente los bordes de la piel sin tensión.


Complicaciones mayores

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Ptosis palpebral

Es la “caída” del párpado superior en la que se observa el ojo afectado parcial o totalmente cerrado, que puede ser originado por múltiples razones, pero que en el postoperatorio de blefaroplastia se presenta por lesión del músculo que moviliza el párpado. La eliminación exagerada de las bolsas de los párpados conlleva a dejar al globo ocular sin “el relleno externo” necesario para que salga con naturalidad; debido a esto la pérdida de altura del globo hace que el párpado superior no tenga el apoyo ocular necesario y del aspecto del párpado caído. Aunque rara, esta condición puede llevar a una reintervención reconstructiva, que difícilmente devolverá la dinámica al párpado; pero que sí puede mejorar estéticamente la condición del paciente.

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Ectropión

Consiste en la eversión del párpado inferior, debido a la retracción de los tejidos de la zona operada. Puede ser leve y temporal si se debe al edema y la inflamación del postoperatorio, haciéndose más evidente cuando el paciente mira hacia arriba y expone más de lo normal la esclera (la parte blanca del ojo). Su cura es espontánea en los primeros meses del postoperatorio con la desaparición del edema y la recuperación del funcionamiento del músculo que mueve el párpado. El ectropion verdadero o definitivo resulta del retiro exagerado de la piel o de la asociación con la remoción excesiva de las bolsas, músculo orbicular y septum orbitario. El paciente presenta los ojos inflamados y enrojecidos, con molestia a la luz y lagrimeo, principalmente cuando el viento llega a sus ojos. El tratamiento inicial no debe ser la cirugía, sólo observación y control con delicados masajes en los párpados, empujando el borde palpebral hacia arriba y esperando que los tejidos cicatrizales se relajen y aflojen ablandando la cicatriz y liberando los tejidos. Luego de seis 6 meses se puede tener la dimensión real del ectropion definitivo que sólo se corrige con cirugía.

Muerte de piel

Esta complicación es muy infrecuente gracias a la rica vascularización y las características de cicatrización que tiene la piel del párpado. En algunos casos un severo hematoma puede producir excesiva presión sobre su circulación sanguínea y ocasionar la muerte de la piel. Se cura rápidamente eliminando el hematoma y se reepitelizan sin dejar secuelas. En casos muy severos de necrosis el injerto de piel total es el tratamiento ideal.

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Entropión

Es una rarísima complicación postblefaroplastia y cuando se produce siempre está relacionada con flacidez y relajación senil de los tejidos palpebrales que se exacerban por efecto de la operación. La inversión del borde del párpado produce un raspado constante de la conjuntiva y/o córnea por medio de las pestañas que se orientan hacia el globo ocular. El tratamiento consiste en tensar el borde del palpebral, reorientando la posición de las pestañas y recuperando la tensión normal de los tejidos.

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Hematoma retrobulbar

Ésta es una de las más temidas complicaciones de la blefaroplastia. Consiste en la colección de sangre en abundancia en la profundidad de los tejidos por detrás del globo ocular. La hemorragia no controlada de los vasos orbitarios es el origen de esta complicación, que se produce por la ruptura de los vasos que discurren alrededor del ojo al momento de colocar la anestesia local. Es importante realizar la coagulación de los mismos en la base de la bolsa con el objeto de independizar su coagulación de las bolsas. Si el hematoma es detectado durante la operación el tratamiento básico consiste en tratar de coagular el vaso causante del problema, además de asegurarse que el hematoma producido no causará daños por comprensión del ojo. Los pacientes con esta grave complicación manifiestan que sienten el ojo duro, doloroso, y protruído hacia adelante, como queriendo “escapar” de su orbita. Cuando el hematoma retrobulbar es diagnosticado en el postoperatorio es fundamental el cercano seguimiento por el oftalmólogo, quien pudiera recomendar el uso de compresas frías, uso de diuréticos, antihipertensivos y los analgésicos por vía oral. A pesar de lo alarmante de esta situación se ha observado que la mayoría de los pacientes comienza a mejorar dramáticamente con la aplicación temprana de las medidas adecuadas.