Intervenciones estéticas en combo… ¿su costo vale la pena?

La primera operación siempre tiene un precio estándar; sin embargo, si no se está conforme con el cambio que produce en el cuerpo una sola cirugía puede sumar otros procedimientos, y los cirujanos hacer un descuento de hasta un 50% del precio total, pero ¿no podría ser riesgoso someterse al mismo tiempo a varias cirugías? Esto depende de muchos factores.

En tiempo y dinero se combinan para innovar en los procedimientos quirúrgicos de hoy. De esa mixtura ha surgido el concepto de cirugías plásticas múltiples, una modalidad que conjuga destreza, rapidez y experiencia para que el cirujano plástico pueda hacer más de dos operaciones en una misma intervención, por ejemplo, una abdominoplastia para embellecer el abdomen, una mamoplastia que remodele y levante el busto caído, además de una liposucción que mejore la forma del cuerpo; en resumen, un combo estético.

En Venezuela, conocida en el mundo por fabricar belleza, no existe una estadística oficial que devele cuántas cirugías estéticas se hacen al año, sin embargo, el referente más cercano que se tiene en cifras es la Sociedad Americana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (Sacpr) que para el 2001 registró un aumento de 60% en las intervenciones más frecuentes: la Lipoescultura, que se incrementó en 264%; la mamoplastia de aumento (implante de prótesis mamarias) que creció 306%; y la cirugía de rejuvenecimiento facial y de remodelación nasal.

Julio Mario Alvarado, cirujano plástico y miembro de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial (Svprem) explica que una cirugía múltiple consiste en realizar más de dos operaciones médicas. “Más del 50% de las cirugías son de mamas; porque son pacientes que ya han tenido hijos y quieren operarse el abdomen. Aprovechan también para operarse las mamas y, si se puede, agregan una liposucción; por ello se hacen tres intervenciones en una misma cirugía”.

Bajo precio, sube el riesgo

La primera inquietud que expresan las pacientes es de tipo económico. Según Alvarado, si una mujer se somete a una operación quirúrgica de mamas y dentro de un año se opera del abdomen, al sumar los dos presupuestos, nota que es más costoso de esa forma. El beneficio de la operación múltiple está, agrega Alvarado, en que varios procedimientos estéticos están incluídos en un sólo costo, y los cirujanos son a veces más flexibles cuando se trata de dos o más cirugías en una.

El uso de antibióticos preventivos una hora antes de la intervención aporta excelentes resultados. En las operaciones programadas, mientras el paciente esté menos tiempo hospitalizado, estará menos expuesto a la contaminación hospitalaria.

No sólo lo financiero influye en estos casos. Para el cirujano plástico Lucas González, el tema de la anestesia se presenta como una fuente de temor en muchas personas. “Las pacientes quieren en un sólo procedimiento anestésico mejorar los defectos corporales que requiere su cuerpo”, y estos pueden ser varios.

Además, el precio suele ser más económico porque hay especialistas que cobran el primer procedimiento en su precio normal, pero para los otros hacen un descuento hasta del 50%. Con una intervención quirúrgica el paciente siempre estará expuesto a sufrir una posible complicación. “Mientras más intervenciones mayor tiempo estará el paciente expuesto y las demandas metabólicas serán mayores, esto conduce a más riesgo, entre ellos un shock anafiláctico o una depresión cardiovasculatoria”, explica González. Es indiscutible que mientras aumentan las áreas quirúrgicas tratadas hay mayor traumatismo y lesión; porque la cirugía es una agresión dirigida, evidentemente esto aumenta los riesgos médicos”.

El especialista Alvarado señala también que los pacientes que tienen la hemoglobina baja y que presentan problemas en los exámenes preoperatorios no deben ser operados. Recomienda a los médicos explicarles a los pacientes cuándo la situación no es favorable para una operación, y mucho menos una cirugía plástica múltiple. “A veces la paciente pide un exceso que no se puede cumplir. En una liposucción hay pacientes que se quieren retirar seis kilos, eso es un exceso, yo no lo recomiendo. Se pueden retirar algunas cantidades medianas, de 3 a 4 kilos, en la misma intervención. Un cirujano que le extraiga a una paciente siete u ocho litros, y además le opere las mamas, está corriendo un riesgo muy alto, para la paciente y para él mismo.

Luz verde o roja

El ideal de toda intervención quirúrgica es obtener resultados positivos para el médico tratante y altamente satisfactorios para el paciente. “Cuando hago contorno corporal en pacientes con condiciones favorables –señala González– trabajo dermolipectomia, que es una técnica para tratar aquellos pacientes donde la cantidad de piel y grasa causa una deformidad en su cuerpo y, además, en esa misma intervención hago la liposucción; por lo general trato de fraccionar: hago dermoplipectomía con liposucción, y en un procedimiento aparte realizo un aumento mamario sencillo”. Todo depende de las condiciones, agrega. La presencia de sobrepeso, y las mamas que necesiten una reconstrucción laboriosa hace que se divida el proceso en más de una etapa quirúrgica.

“Lo esencial para realizar esta operación es que la paciente salga bien en todos sus exámenes preoperatorios. Es fundamental que esté tanto física como sicológicamente estable para planificar la intervención sin ningún problema”, explica el especialista Alvarado.

Si en el registro de exámenes preoperatorios existe un sólo indicio de anormalidad, continúa Alvarado, ya se interrumpe la preparación para la cirugía estética múltiple. Si la paciente demuestra inseguridad, o busca resolver todos sus problemas a través de de una cirugía, tampoco es una buena paciente. Todo lo que signifique un riesgo para ellos tiene peso suficiente para cancelar cualquier intervención, mucho más una cirugía en conjunto, que consume más tiempo y conlleva más riesgo.

Ir de lo sencillo a lo complejo requiere de un proceso para que la paciente entienda que su estado físico puede mejorar sin que signifique peligro. En el caso de las cirugías estéticas múltiples es necesario una preparación que involucre no sólo el tiempo y el dinero, sino un estado físico óptimo. Es elemental la seguridad. Se trata de una revisión personal y sensata para saber hasta dónde se puede arriesgar la paciente.

QUE NO ESCAPE NI UN NÚMERO

Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos o ASPS, sólo en el 2007 se realizaron 12 millones de cirugías plásticas estéticas. Para el 2004, los cinco procedimientos quirúrgicos más realizados fueron: Lipoescultura, cirugía de la nariz, aumento mamario, cirugía de los parpados y rejuvenecimiento facial quirúrgico, manteniendo unas cifras similares a las del pasado período.

EL COSTO DE UNA OPERACIÓN

Esto depende de cada cirujano; por lo general hay especialistas que cobran el primer procedimiento es su precio normal, pero para los otros procedimientos hacen un descuento hasta del 50%. Una dermolipectomia con liposucción y mamas tiene un costo mínino de Bs F. 15 a 20 mil.

EL COSTO DE LOS RIESGOS

Una Rinoplastia Bs. F. 12.000

Cirugía múltiple de liposucción, mamas y rinoplastia Entre Bs.F. 20.000 y 24.000

Dermolipectomía BsF 14.000 y 20.000

Liposucción, mamas y dermolipectomía Bs. F. 30.000 a 35.000

Es cierto, los costos disminuyen cuando se realizan cirugías múltiples de una sola vez, sin embargo en cualquier procedimiento está presente el riesgo de alguna complicación, y estos aumentan en los casos de cirugías múltiples.

Pérdidas sanguíneas (hematomas), infecciones, dehiscencia de sutura (heridas que se abren) y necrosis de tejidos (perdida de tejidos como piel o tejido graso) son sólo ejemplos de lo que puede ocurrir de presentarse alguna situación de riesgo en el transoperatorio y el postoperatorio.

Los costos económicos, de salud y psicológicos que acarrean estos riesgos a los pacientes, deben ser previamente evaluados. En el caso de la cirugía plástica que son operaciones planificadas correr es completamente factible minibar los riesgos postoperatorios tomando las decisiones adecuadas, que incluso valen la pena no correr aun si pagamos más por ello.